Mi perra esta triste. No quiere comer y bebe mucho agua

Phoebe, es una perrita schnauzer miniatura de 7 años no esterilizada. Vino a consulta la semana pasada porque estaba con diarreas. El día anterior se había comido un hueso de melocotón el cual vomitó. En la exploración muestra una ligera deshidratación. Se recomienda hacer una radiografía para valorar estómago y asas intestinales. El dueño de momento prefiere esperar. Quiere que pongamos tratamiento para cortar la diarrea y hacer las pruebas sino mejora.

Tres días después Phoebe vuelve al hospital porque no come, vomita, quiere hacer caca y no puede y está muy apagada. Observamos que la deshidratación ha ido en aumento y tiene fiebre. Le hacemos una radiografía del abdomen y descartamos que haya un cuerpo extraño. Nos llama la atención una imagen que podría corresponder con el útero.

Radiografía, Hospital Veterinario Tomás Bustamante

Radiografía de abdomen

Se decide hacer un estudio ecográfico para valorar el estado del útero y descartar cualquier otro problema digestivo. En la ecografía observamos un útero distendido con contenido homogéneo. También presenta zonas en el abdomen con contenido líquido libre y asas intestinales reactivas, esto es, liquido que debería estar dentro de ciertas cavidades y lo encontramos fuera de ellas.

Con todas las pruebas se le diagnostica una piómetra cerrada. Debemos someter a Phoebe a una cirugía de urgencia para extirpar el útero, que además, al llevar ya varios días, parte del contenido infeccioso se nos está yendo al abdomen con lo que aumenta el riesgo de complicaciones.

Una piómetra es una enfermedad originada por una infección en el útero y acumulación de material infeccioso, pus, en su interior. Es muy frecuente en perras a partir de los 7 años de edad aunque se puede dar en cualquier hembra que haya alcanzado la madurez sexual.

La piómetra es la consecuencia de los cambios que sufre el útero en el metaestro, es decir, en la fase posterior al celo. Los signos clínicos suelen aparecer varias semanas después de la época del estro, los síntomas y signos más frecuentes son descarga vaginal, letargia, anorexia, poliuria-polidipsia (aumento del consumo de agua y de la micción). Si no se corrige a tiempo puede evolucionar a una insuficiencia renal, septicemia y muerte.

El tratamiento de elección es quirúrgico donde se extraen los ovarios y el útero. Previamente debemos administrar suero y antibióticos para mejorar el estado del paciente.

En el caso de Phoebe la piómetra es cerrada, eso quiere decir que no hay ningún tipo de secreción vulvar. Esto supone que si el cuello del útero permanece cerrado el pus no puede ser expulsado a través de la vulva por lo que se acumula y el útero se distiende y puede llegar a perforarse liberando el contenido infeccioso a la cavidad abdominal, provocando una peritonitis. El hecho de que no haya flujo vaginal también hace que los propietarios no traigan a los animales al veterinario hasta que ha pasado demasiado tiempo y tenemos síntomas mas graves.

Sacamos sangre para hacer una analítica sanguínea y así ver el estado general del paciente: el grado de deshidratación, si hay o no infección en la sangre, las enzimas renales, etc… Mientras esperamos los resultados hemos cogido un catéter a Phoebe para ir hidratándola y administrando los antibióticos.

Catéter, Hospital Veterinario Tomás Bustamante

Catéter: hidratación y administración de antibióticos

Con el resultado de la analítica decidimos programar la cirugía para primera hora de la tarde.

Analítica, Hospital Veterinario Tomás Bustamante

Analítica, resultados

Una vez anestesiada la perra y preparado el campo quirúrgico se hace una incisión en la línea media del abdomen para acceder a la cavidad abdominal. Se exteriorizan los ovarios y el útero y procedemos a su extirpación. Para ello hacemos una ligadura de las arterias ováricas y uterinas y del cuerpo del útero Seguidamente hacemos lavados de la cavidad abdominal con el fin de eliminar el contenido purulento y diluir al máximo la carga bacteriana. Exploramos el resto de los órganos abdominales con el fin de comprobar su estado. Cerramos la cavidad abdominal por planos, en sentido inverso a como accedimos. En primer lugar cerramos la pared muscular, el tejido subcutáneo y por último la piel.

Cirugia veterinaria, Hospital Veterinario Tomás Bustamante

Extirpación ovarios y útero

Phoebe permanece hospitalizada 24 horas. Debido a su buena evolución se le da el alta, siendo necesario un tratamiento antibiótico, antinflamatorio y unas curas de los puntos. Dos días después Phoebe está haciendo vida completamente normal.

Perra Schnauzer, Hospital Veterinario Tomás Bustamante

Phoebe ya recuperada a los 20 días de la cirugía.

2 pensamientos en “Mi perra esta triste. No quiere comer y bebe mucho agua

  1. Enhorabuena por el post! Me pasaré por aquí más. Me suena el caso de hoy. Aún recuerdo lo mal que lo pasó Lola a causa de una piometra y lo bien que la tratasteis, como siempre. 😉

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