Mi gata está rara

Hoy os presentamos el caso de Bruja, una gata persa esterilizada de 10 años que acude a consulta por un cuadro de anorexia y apatía.

Gata persa en consulta, Hospital Veterinario Tomás Bustamante

Bruja a su llegada al hospital.

El propietario nos cuenta que apenas quiere caminar y que está muy débil, a la exploración vemos que las mucosas están pálidas, la temperatura a 36.6º (baja) y el pliegue cutáneo retardado (deshidratación leve).

Proponemos una ecografía abdominal y una analítica completa porque al ser una gata gerente con un cuadro clínico tan inespecífico son muchos los posibles diagnósticos diferenciales.

La analítica mostró una elevación de las enzimas renales y una alteración a nivel de electrolitos, por lo que empezó a coger posiciones como primer diagnóstico una enfermedad renal crónica (ERC).

Analítica, resultados, Hospital Veterinario Tomás Bustamante

Resultados, bioquímica de Bruja.

En la ecografía encontramos: unos riñones fruncidos, con nefrolitos que habían provocado una dilatación de la pelvis renal, estando más afectado el izquierdo. A nivel gástrico la imagen era compatible con gastritis urémica y por lo demás ningún hallazgo relevante.

Ecografía imagen ecográfica, Hospital Veterinario Tomás Bustamante

Imagen ecográfica del riñón izquierdo, con sombra acústica producida por un nefrolito.

A raíz de estos hallazgos decidimos hospitalizar a Bruja para empezar cuanto antes con el tratamiento médico.

Antes de seguir con el caso, comentaros a grandes rasgos en qué consiste la enfermedad renal crónica, que es una de las enfermedades más comunes en gatos mayores.

Insuficiencia renal crónica

La insuficiencia renal crónica se produce cuando existe un daño en los riñones prolongado e irreversible, que impide su funcionalidad para filtrar y eliminar los productos de desecho de la sangre.

Las causas son variadas y van desde anomalía familiar: PKD, pasando por metabólico: Hipercalcemia, Isquemia, mecánico: obstrucción crónica del tracto urinario (Hidronefrosis), que sería nuestro caso, hasta neoplásico: Linfoma, infeccioso: PIF, Pielonefritis incluso: inmune: Amiloidosis, Glomerulonefritis o tóxico: Antibióticos (gentamicina, AINES), metales pesados, etilen glicol, Liliaáceas.

Después de varios días con tratamiento intravenoso repetimos analíticas y ecografía y para nuestra sorpresa, Bruja no sólo estaba mucho mejor si no que sus enzimas renales ya se habían estabilizado dentro del rango fisiológico, la imagen ecográfica también había mejorado y ella ya comía con muchísimo apetito.

En la siguiente instantánea podéis ver a Bruja con mucho apetito, junto a toda su medicación.

Polaroid, instantánea, gata persa comiendo, Hospital Veterinario Tomas Bustamante

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