El cáncer en nuestras máscotas

El cáncer es la principal causa de muerte en pacientes geriátricos. Gracias a los avances de la medicina veterinaria y a propietarios cada vez más concienciados, nuestros pacientes cada vez son más longevos. Esto hace que enfermedades antes poco diagnosticadas, ahora se vean con más frecuencia.

Más del 50% de los perros y más del 35% de los gatos padecerán algún tipo de tumor en sus vidas.

Hospital Veterinario Tomás Bustamante

Paciente en tratamiento oncológico.

El vínculo que tenemos con nuestras mascotas es único, y estudios demuestran que el 90 % de los que perdemos a alguna de ellas, sufriremos algún trastorno. La pérdida de una mascota suele ser un hecho difícil de superar, tanto como lo sería la pérdida de un familiar cercano.

Con este texto pretendemos ayudar a superar esta situación nada fácil, sobretodo cuando hay niños pequeños en casa.

Las reacciones de los niños dependerán de su edad y nivel de desarrollo:

  • De 3 a 5 años, ven la muerte como algo reversible.
  • De 6 a 8 años empiezan a entender las consecuencias de la muerte.
  • A partir de los 9 años entienden que es irreversible.

Entre los 6 y los 9 años, se les debe explicar claramente lo que ha pasado, evitando infundir temor ante enfermedad o muerte. Es importante ser sincero y no engañar con frases ambiguas, ya que esto puede crear ansiedad o confusión.

Se debe permitir brindar ritos de despedida, los que sean necesarios, no quitándole importancia a la pérdida de su amigo. Es interesante escribir con ellos si así lo desean un epitafio o poema de despedida.

No siempre es recomendable reemplazar al animal muerto enseguida, sólo si el niño así lo desea, ya que de hacerlo demasiado rápido, el niño podría “llegar a cogerle manía” por no ser igual que su anterior compañero.

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Fragmento recogido de un relato veterinario, cuando un veterinario eutanasió a un perro, el niño de la familia respondió:

— ¿La gente viene al mundo para poder aprender como vivir una buena vida, como amar a los demás todo el tiempo y ser buenas personas, verdad? Bueno, como los perros ya saben cómo hacer todo eso, pues no tienen que quedarse por tanto tiempo como nosotros.

¿Merece la pena tratar a una mascota mayor?

La edad no es una enfermedad. Las terapias antitumorales en veterinaria se toleran bien, son raros los efectos secundarios graves que obliguen a suspender la medicación. A menudo extrapolamos los efectos secundarios de la quimioterapia en humanos, de forma errónea. En veterinaria el objetivo SIEMPRE será mantener la calidad de vida, por ello se usan dosis más bajas, con menos efectos secundarios. Por lo tanto, en lo que nos debemos fijar no es en la edad, sino en el estado general, así un animal de 5 años con una enfermedad renal o hepática terminal no será un buen candidato para intentar un tratamiento oncológico, como sí puede serlo un animal de 12 años con la función renal y hepática perfecta.

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Paciente geriátrico en tratamiento oncológico.

¿Por qué tratar a animales con cáncer?

De nuevo, por nuestra extrapolación del cáncer en humanos, siempre es un poco tabú este tema en los propietarios. A diario diagnosticamos enfermedades renales crónicas, sin posibilidad de cura, solamente tratamientos paliativos (suero, dieta, antihipertensivos, etc) y raro es el propietario que no le parezca “que merezca la pena” esos tratamientos, por qué iba a eutanasiar a su compañero, que le sigue acompañando en los paseos, robándole comida, en las siestas? Rara vez contemplan eutanasiar o no darle la pastilla para la tensión en esos casos. Sin embargo ¿qué pasa cuándo diagnosticamos un tumor?

Parece que hay un antes y después, y surgen esas dudas. El cáncer —dependiendo del tipo— a diferencia de una enfermedad renal crónica, puede “curarse con una cirugía” o al menos “tratar” y “retrasar” la evolución de ese final manteniendo buena calidad de vida, así que: ¿Por qué no intentarlo, por qué no dejar que ahora ese compañero que en vez de un antihipertensivo, necesita otra pastilla, siga acompañándonos en la siesta, robándonos comida, y siendo el de siempre?

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Tumor en borde pabellón altamente “curable” con cirugía.

Con este artículo, pretendemos animaros a separar la oncología humana de la veterinaria, a explicaros que con los pacientes oncológicos veterinarios todos buscamos lo mismo, mantener la calidad de vida lo máximo posible. Que en esta enfermedad (como también en otras), es muy importante la confianza veterinario-propietario, el propietario debe sentirse arropado y sin miedo a exponer sus dudas.

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Esta aparente dermatitis resultó ser un tumor maligno fácilmente extirpable debido a su pequeño tamaño.

Posibles respuestas a un tratamiento anticancerígeno

Cuando empecemos este tipo de terapias debemos tener claro que las estadísticas no siempre se van a cumplir, que para llegar a una media de supervivencia de 2 años, ha habido pacientes que hayan vivido 4 años y otros que no superaron los 3 meses. Nunca debemos ponernos como meta que nuestro compañero sea el que llegue a esa media o incluso la supere, esta enfermedad es una enfermedad del día a día, y cada día que nuestro animal pase contento es el logro que buscamos.

  • Respuesta completa: Desaparece completamente toda evidencia de cáncer durante un tiempo determinado.
  • Respuesta parcial: Disminución del tamaño del tumor del 50% ó más.
  • Enfermedad estable: Disminución menor del 50% del tamaño original o aumento de menos del 25%.
  • Enfermedad progresiva: Aumento del 25% ó más del tamaño del tumor.

Los protocolos pautados dependerán del tipo de tumor, del paciente, de enfermedades concurrentes que pueda tener y del propietario. En general se combinan tratamientos quirúrgicos, orales, intravenosos, radioterapia, etc.

Antes de decidir el tratamiento más adecuado, se realizarán analíticas generales, radiografías torácicas, ecografía abdominal y todo lo necesario para descartar cualquier otra patología que pueda interferir en la respuesta al tratamiento. Es un tratamiento que a menudo necesita chequeos y revisiones periódicos, por lo que el factor económico también debemos tenerlo en cuenta.

Esperamos con este texto, haber dado otro enfoque a esta enfermedad, dejar de considerarla tabú, esforzarnos por detectarla lo antes posible, con chequeos periódicos, y asumir que es probable que nuestro animal se muera por eso, pero que puede tener una calidad de vida estupenda durante mucho tiempo y le podemos ayudar de muchas formas. Y sobretodo, aunque cada vez es menos frecuente encontrarnos con esta situación, nunca es buena idea, “esperar a ver qué pasa y si crece lo quitamos”, es fundamental saber qué tenemos ahí, hacer pruebas y en función al tipo de tumor decidir.

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Este pequeño nódulo resultó ser un tumor maligno, con un excelente pronóstico debido a que se pudo dejar márgenes limpios por su pequeño tamaño.

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Otro ejemplo de tumor curable gracias a la rápida intervención y tamaño de la lesión.

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Ejemplo de que “el esperar a ver si crece” no es la mejor opción.



Tomás Bustamante Pérez
Especialista en Endoscopia y Cirugía Minimamente Invasiva
Presidente del Grupo de Endoscopia de AVEPA

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