La primavera (y las garrapatas) la sangre alteran

Hemos terminado el invierno y ya empiezan a venirnos peludos con garrapatas enganchadas, por lo que es el momento de extremar las precauciones.

La subida de temperaturas reactiva el metabolismo de estos indeseables huéspedes. Aunque no debemos olvidar que por culpa del calentamiento global, los inviernos son cada vez más suaves, sumado a que el alojamiento donde viven los perros son cada vez más cálido, esto hace que sea probable que pulgas y garrapatas también puedan parasitar al perro durante la época de frío.

Las primaveras lluviosas y las zonas de abundante vegetación forman un buen caldo de cultivo para que las garrapatas proliferen. Por ello, se debe revisar bien a nuestros compis si salimos al campo y caminan entre matorrales o cerca de ganado (o sus excrementos) y, sobre todo, si tiene un pelaje largo. Las zonas de los pliegues que se forman en la piel son los lugares más habituales donde se esconden las garrapatas, como detrás las orejas, en su interior o entre los dedos.

Garrapata, Ectoparásitos, Hospital Veterinario Tomás Bustamante

Riphicephalus Sanguineus. Diferencia de tamaño entre macho y hembra.

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Tumomes mamarios en la perra

Oncología Veterinaria

Los tumores de la glándula mamaria son muy frecuentes. Son los segundos en frecuencia si tenemos en cuenta al perro y a la perra y el más frecuente si sólo tenemos en cuenta a las perras.

La edad media de aparición suele ser los 10 años y por lo general en las perras enteras o que han sido esterilizadas después del cuarto celo. Al contrario de lo que mucha gente piensa, haber parido no supone una prevención para esta patología.

La producción de hormonas femeninas, tanto estrógenos como progesterona, está asociada con el desarrollo de los tumores mamarios. Un 50–60 % de los tumores malignos y casi todos los tumores benignos presentan receptores frente a estrógenos y progestágenos.

La castración antes del primer celo reduce la probabilidad de desarrollar tumores al 0,05 %, antes del segundo celo al 8 % y la castración antes del tercer celo supondría un 26% de probabilidades de desarrollar tumores en su etapa adulta. La administración de progestágenos para inhibir el celo, aumenta el riesgo de la aparición de tumores mamarios.

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