Mi perro respira mal

Soplo arritmia cardiaca

Hoy, os queremos contar el caso de Yago, un macho de 23kg, raza mestiza y 12 años de edad.

Yago acudió a consulta porque respiraba muy agitado y tenía intolerancia al ejercicio, es decir, no aguantaba dar un paseo sin cansarse.

Cuando le vimos notamos que Yago tenía una respiración abdominal y mucha taquipnea, además de tener el abdomen muy hinchado.

Realizamos una ecografía abdominal para ver que había en ese abdomen y porque estaba aumentado de tamaño. En ella, vimos que Yago tenía ascitis, es decir, estaba acumulando líquido en abdomen.

También realizamos una radiografía de torax, una prueba rápida y rutinaria en animales con distrés respiratorio para valorar porque a yago le costaba respirar. En ella se observa que también había líquido en la pleura alrededor de los pulmones, lo cual impide que los pulmones se expandan como deben para respirar con normalidad.

En las siguientes fotos podéis ver la secuencia, antes y después de la toracocentesis.

radiografía de torax, líquido en la pleura alrededor de los pulmones

Radiografía de torax donde se aprecia líquido en la pleura alrededor de los pulmones.

Radiografía de torax, después de la toracocentesis

Radiografía de torax, después de extraer el líquido mediante extraer ese líquido del abomen y del torax mediante una toracocentesis y una abdominocentesis.

Lo primero que hicimos fue extraer ese líquido del abomen y del torax mediante una toracocentesis y una abdominocentesis. Con esto yago ya respiraba mucho mejor pero ahora teníamos que investigar porque ese líquido se acumulaba de manera patológica.

A la auscultación Yago presentaba un soplo y una arritmia cardiaca por lo que sospechamos que el problema probablemente sería de origen cardiaco.

Procedimos a hacer una ecocardiografía para valorar la estructura y la funcionalidad cardiacas de yago.

Los resultados revelaron que Yago tenia regurgitación sanguínea en la válvula mitral del corazón y cardiomegalia.

La cardiomegalia se origina a causa de una disfunción del corazón que hace que el músculo cardiaco se distienda a causa de tener que trabajar más de la cuenta.

El electrocardiograma revelaba una fibrilación atrial, una arritmia grave causada debido al agrandamiento de su corazón en la que la frecuencia cardiaca ascendía a los 220 latidos por minuto.

Yago se quedó un día hospitalizado con nosotros para valorar la respuesta a su tratamiento médico y monitorizar las posibles complicaciones.

Al día siguiente se encontraba mucho mejor, asique le dimos el alta para que continuara con la medicación oral en casa.

Yago estuvo estable durante 3 meses, cuando volvió a acudir a nuestro hospital por una recaída y acumulo de líquido en torax.

En la revisiones Yago estaba mejor, respiraba bien, su frecuencia cardiaca había disminuido. Y tenia apetito.

A día de hoy, yago sigue estable, tomando su medicación crónica. Ya no puede dar paseos largos sin fatigarse y a veces tiene tos, pero por lo demás hace vida normal como cualquier perro de su edad.

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