La primavera (y las garrapatas) la sangre alteran

Hemos terminado el invierno y ya empiezan a venirnos peludos con garrapatas enganchadas, por lo que es el momento de extremar las precauciones.

La subida de temperaturas reactiva el metabolismo de estos indeseables huéspedes. Aunque no debemos olvidar que por culpa del calentamiento global, los inviernos son cada vez más suaves, sumado a que el alojamiento donde viven los perros son cada vez más cálido, esto hace que sea probable que pulgas y garrapatas también puedan parasitar al perro durante la época de frío.

Las primaveras lluviosas y las zonas de abundante vegetación forman un buen caldo de cultivo para que las garrapatas proliferen. Por ello, se debe revisar bien a nuestros compis si salimos al campo y caminan entre matorrales o cerca de ganado (o sus excrementos) y, sobre todo, si tiene un pelaje largo. Las zonas de los pliegues que se forman en la piel son los lugares más habituales donde se esconden las garrapatas, como detrás las orejas, en su interior o entre los dedos.

Garrapata, Ectoparásitos, Hospital Veterinario Tomás Bustamante

Riphicephalus Sanguineus. Diferencia de tamaño entre macho y hembra.

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